Dermofarmacia: crecimiento, rentabilidad y consejo experto


Pocos segmentos de la farmacia crecen al ritmo que lo hacen las ventas libres en dermofarmacia, representando un gran valor a√Īadido. Hay motivos de sobra para esperar que este crecimiento se mantenga, y los profesionales farmac√©uticos deben estar preparados para ello.

Seg√ļn los √ļltimos datos de mercado publicados por Stanpa (Asociaci√≥n Nacional de Perfumer√≠a y Cosm√©tica), el consumo de perfumes y cosm√©ticos creci√≥ un 2,15% durante 2017, hasta los 6.820 millones de euros en nuestro pa√≠s, siendo el cuidado de la piel la categor√≠a con m√°s peso en el total del mercado (28% del total del mercado), seguida de la higiene personal (24%), dos de las categor√≠as con m√°s presencia en las farmacias. En cuanto a los canales de venta, el consumidor apuesta mayoritariamente por establecimientos donde pueda recibir asesoramiento, con excepci√≥n de los productos de higiene, para los que no necesita un consejo tan especializado, ocupando la farmacia la segunda posici√≥n (22%) en cuota de mercado.

La mayor renta de los hogares, una vez con­ rmada la lenta pero segura recuperación económica; y también el creciente interés que existe por la dermocosmética, el autocuidado y la salud y el bienestar en general, auguran un prometedor futuro del segmento de la dermofarmacia. Ahí es donde los farmacéuticos tienen una excelente oportunidad para hacer valer sus conocimientos, y especialmente la profesionalidad y seguridad que buscan los clientes que entran en una farmacia.

El servicio y la atención que ofrece la farmacia es un aspecto diferencial radical con respecto a cualquier otro establecimiento no sanitario, por eso es imprescindible saber recomendar los productos que el farmacéutico tiene a su alcance de manera individualizada y adaptada a las necesidades de cada paciente, sin perder por el camino el prestigio profesional que lleva asociado. Este servicio es una de las vías más interesantes de las que dispone el farmacéutico comunitario para desarrollar su prestigio profesional, cuidar de la salud de la piel de sus pacientes y, a la vez, obtener un bene­ficio económico mayor que con la dispensación de medicamentos, ­ fidelizando a sus clientes.

En la precisi√≥n y claridad con la que se informe, en los servicios de valor a√Īadido que sea capaz de prestar, y en la capacidad para recomendar productos radicar√° el √©xito de la apuesta del farmac√©utico por la dermofarmacia.

Consejo

Cuando se enfrenta un problema dermatológico, el paciente se suele decantar por acudir antes al farmacéutico que al médico de atención primaria o al propio especialista en la materia. No se trata solo de una cuestión de cercanía: en el 61% de las consultas recibidas, el paciente no requirió derivación, y su problema dermatológico pudo resolverse gracias al consejo del farmacéutico.

Existe un desconocimiento generalizado de las patologías dermatológicas, y el paciente tiende a concederles menos importancia que a otras dolencias, erróneamente convencido de la creencia de que el cuidado de la piel ha de limitarse a la fotoprotección. Este infracuidado de la supone, a la vez, un reto y una oportunidad para el farmacéutico comunitario, que puede y debe actuar con e­ficacia tanto en las fases iniciales como en aquellos estadios en los que ya existe un diagnóstico previo por parte del médico o del dermatólogo.

Resulta muy importante, además que la actuación esté protocolizada de acuerdo a criterios profesionales, que lleven al farmacéutico a conocer y seleccionar productos cosméticos acordes al establecimiento sanitario que es la farmacia. En aquellos casos que lo requieran, el farmacéutico debe llevar a cabo un seguimiento, junto con consejos individualizados de utilización y hábitos de vida saludables.

Entre las afecciones dermatol√≥gicas m√°s frecuentes en Espa√Īa, la dermatitis at√≥pica (cuya incidencia se ha triplicado en los treinta √ļltimos a√Īos) es la que ofrece mayor n√ļmero de consultas (27%), seguida de la alopecia (21%), hiperpigmentaci√≥n (11%), acn√© y psoriasis (5%), caspa (6%) y ros√°cea (4%).

Otro aspecto imprescindible en este consejo es la formaci√≥n, teniendo en cuenta que en la o¬≠ficina de farmacia, antes de implementar el servicio, debe haber detr√°s uno o dos farmac√©uticos especializados, formados, actualizados y motivados para ofrecerlo, adem√°s de disponer de un peque√Īo espacio diferenciado (Zona de Atenci√≥n Personalizada), un completo surtido de productos de e¬≠ cacia demostrada y un plan de ¬≠ fidelizaci√≥n.

Auge

Los laboratorios especializados en la fabricación y comercialización de productos dermofarmacéuticos, que están en continuo proceso de I+D+i, actualizan periódicamente su gama de productos y contribuyen con nuevos artículos de gran calidad al auge de esta categoría en la farmacia. Por otro lado, al comprometerse a fomentar el conocimiento de esos nuevos productos, garantizan su e­ficacia y colaboran con la actuación profesional del farmacéutico, por lo que ambos comparten la responsabilidad de mantener con su dispensación la protección de la salud y la seguridad de los usuarios como objetivo prioritario.

El farmac√©utico, como experto en dermofarmacia, informa a los pacientes sobre las indicaciones, posibles alergias o intolerancias, empleo adecuado…, y resuelve los interrogantes que puedan tener sus clientes. Asimismo, en caso necesario puede elaborar una f√≥rmula cosm√©tica individualizada gracias a la formulaci√≥n magistral, o remitir al paciente al m√©dico especialista para someter a su consideraci√≥n cualquier incidencia detectada.

La cartera de servicios en dermofarmacia, ofrecida a los pacientes es, a la vez, la manera m√°s profesional de cuidar de la salud de su piel y de fidelizarlos a nuestra farmacia comunitaria. Los pacientes valoran muy positivamente el servicio que reciben, as√≠ como el valor a√Īadido que su farmac√©utico, como profesional de la salud acreditado, aporta al producto en s√≠, incorporando un elemento diferenciador muy importante de otros canales de venta de los productos dermofarmac√©uticos.

√Čste es uno de los principales motivos de que los pacientes pre¬≠ eran acudir a la farmacia cuando necesitan alg√ļn producto para la piel, porque en ella reciben, adem√°s del producto, el consejo y seguimiento (incluida la cosmetovigilancia) de su farmac√©utico experto, que, siguiendo un protocolo de atenci√≥n farmac√©utica en dermofarmacia, cuida de su salud en todos los aspectos, de forma integral y profesional, no gui√°ndose por el mero esp√≠ritu comercial o de moda, que puede mover a los responsables de otros sectores.

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